El amor en los tiempos del cólera

Empezar con un Premio Nobel puede parecer querer empezar a lo grande, pero ha sido más bien producto de la casualidad que de otra cosa.

Lo último que había leído de Gabriel García Márquez era “Cien años de soledad” y me acerqué a “El amor en los tiempos del cólera” con la idea de sumergirme de nuevo en el surrealismo de Macondo y sus gentes o algo parecido, pero no ha sido así.

Este libro nos cuenta una historia de Amor, sólo eso, pero es una historia de amor de las que te tocan el alma. Desde el primer momento la historia te arrastra, te traslada y te envuelve en la sofocante atmósfera del Caribe, puedes percibir la humedad, el calor y sentir la pesadez del cielo. La desgarradora historia de amor de Florentino Ariza que sólo existe en su cabeza y que lo trastorna durante toda su vida está ligada a ese pequeño pueblo donde parece que nunca pasa nada, donde el tiempo parece parado y los adelantos sólo llegan con cuentagotas.

El ritmo del libro también es sofocante, a veces se hace lento y va entrelazando historias como si un abuelo estuviera contándotelas, mientras lo que va diciendo le trae a la cabeza otras historias y éstas a su vez otras y así sucesivamente, parece que no avanza pero no puedes dejar de querer saber como acaba la primera y no puedes darle prisa porque para él todo es importante y te vas angustiando hasta que al final llega el clímax de lo que te estaba contando y te quedas jadeando y no puedes evitar seguir leyendo y de repente cambia el enfoque y todo vuelve a empezar.

La historia te mete en la mente de Florentino Ariza, un tipo extraño obsesionado hasta rayar la psicopatía con un amor de juventud, Fermina Daza cuyo punto de vista también se ve reflejado en el libro y a lo largo de más de 50 años conocemos sus historias y su historia, la de los dos aunque Fermina la desconozca.

No voy a desgranar la trama porque no es mi objetivo, sólo pretendo contar cómo me ha dejado la lectura del libro y ha sido impresionada, me va a costar unos días volver del Caribe a la realidad y bajarme del barco donde yo también he quedado encerrada. Gabriel García Márquez consigue atraparte y mantenerte en vilo hasta el final hasta que sabes que ya no hay más historia que contar y que todo ha terminado, aunque yo hubiera viajado unas cuantas veces más hasta La Dorada para despúes volver.

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Próximo libro: “Guía del autoestopista galáctico” (Douglas Adams)

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