Un viejo conocido, para los lectores de Eduardo Mendoza, se enfrenta a un nuevo y absurdo caso. Hay secuestros, amenazas, equívocos y desvaríos sin sentido, un funeral y algunos muertos y, sobre todo, muchos momentos de diversión.
Eduardo Mendoza sabe como nadie hacer una radiografía exhaustiva de la sociedad actual aunque la disfrace detrás de una máscara de payaso. En este nuevo libro volvemos a ver cómo la miseria, la codicia y la inexperiencia se entremezclan en un enredo disparatado que no deja de ser un retrato ridículo de cómo nos relacionamos unos con otros.
Ramoncito Valenzuela es un joven becario que intenta buscarse un rincón en un periódico de Barcelona, a regañadientes le ofrecen cubrir un funeral de un desconocido, más por tenerlo quitado de en medio que por darle trabajo. Lo que debería haber sido una crónica sin más trascendencia, se acaba convirtiendo en un problema de proporciones crecientes que acaba implicando hasta al mismo pulmón económico de la Unión Europea.
El libro está dividido en tres partes, El funeral, la intriga y el inconveniente. Esas divisiones sirven para hacer la narración desde tres perspectivas que acaban enredándose de la forma más cómica y descabellada que se pueda imaginar. A mi me ha parecido como quedar con un viejo amigo con el que te partías de risa y que vuelve a sacarte una sonrisa con sus disparatadas anécdotas que nunca dejan de asombrarte, me ha hecho reír en muchas ocasiones y me ha resultado muy ameno y fácil de leer.

Próximo libro «Pedro Páramo» (Juan Rulfo)