El Círculo de los días

Quería sacarme la espinita del último libro que había leído de Ken Follet, Un lugar llamado libertad que no me había terminado de entusiasmar a pesar de que me suele gustar mucho. El Círculo de los días me llamó la atención por que me parecía algo más similar a la novela histórica que tan bien se le da y esta vez acerté de lleno, me ha encantado y lo he disfrutado de principio a fin.

No es novela histórica por que no está ambientada en la historia si no fuera de ella, en la prehistoria más profunda, en pleno neolítico, sin tecnología, ni historia previa, sin más distancias que la que se puede recorrer a pie ni más herramientas que las manos y algunos palos y piedras. En una distancia en el tiempo que nos parece más ciencia-ficción que nuestros propios orígenes.

La especie humana durante milenios se había compuesto de cazadores y recolectores, grupos humanos que se iban moviendo a medida que la caza o los frutos de los que se alimentaban iban cambiando con las estaciones, sin más organización que la que se necesitaba para rodear una manada de ciervos o para sentarse por la noche a contar historias. A medida que el hombre descubre la agricultura y la ganadería, algunos grupos humanos pueden asentarse en determinados lugares y pueden obtener alimento y refugio sin depender del azar o las inclemencias meteorológicas. En el libro se narra esos primeros intentos de organizarse y controlar los recursos.

En una gran llanura bordeada de bosques, ríos y montañas conviven varios grupos humanos, cazadores-recolectores, ganaderos, agricultores y diversos grupos más o menos especializados como los mineros de silex o los pastores. Los agricultores y los ganaderos son las sociedades más organizadas, ambos grupos están asentados en pueblos y han creado sociedades para distribuir el trabajo y los recursos y resolver conflictos. Estos primeros conatos de civilización se encuentran con auténticas dificultades derivadas de sus distintas formas de entender el trabajo. Los recolectores no entienden nada de esfuerzo colectivo mientras los agricultores necesitan dejarse la piel cada día para sacar de la tierra los recursos necesarios para su subsistencia, con herramientas hechas de madera y el trabajo de sus manos y con necesidad de labrar cada vez más terreno para alimentar a sus hijos que, dado que las mujeres pueden comer mejor y más a menudo, no paran de aumentar.

En este mundo sin tecnología, sin animales de tiro, sin escritura para transmitir el conocimiento, donde los humanos hasta entonces no necesitaban saber más números que uno y muchos, de repente descubren que es importante saber cuándo cambian las estaciones para sembrar o cuántas cabezas de ganado tienen. Algunas personas han aprendido a contar los días y los cambios cíclicos del tiempo y han formado otro grupo, el de las sacerdotisas que saben cuándo pasan las cosas midiendo los cambios del sol a través de un monumento hecho con troncos de madera y que se transmiten el conocimiento de unas a otras.

Los distintos grupos luchan, intentan imponerse, negocian, se matan y se aman. A pesar de la distancia temporal y lo distinto y extraño que se ve todo, no dejan de ser humanos y lo único que buscan es comida y poder criar a sus hijos como cada uno entiende que es mejor, eso vale para cualquier historia. Después de las luchas y las guerras de poder, los hombres encuentran la manera de convivir y luchar por un objetivo común, agradar a los dioses y tratar de honrarlos con un gran monumento, después de todo estamos ante el escritor de «Los Pilares de la Tierra» y eso es algo muy común en todos los grupos humanos y en todas las culturas.

Al margen de la historia de los protagonistas que es bastante normal, no está mal pero tampoco es una maravilla, la típica historia de parejas y luchas de poder, entretenida y poco más; la parte antropológica me ha encantado, me ha resultado muy interesante la forma de organizarse los distintos grupos, de resolver los conflictos o de trasladar piedras enormes sin tecnología para ello. Me ha hecho pensar mucho y me ha parecido bastante creíble cómo transcurre todo. Creo que es un libro que tardaré en olvidar y que probablemente vuelva a leer en algún momento.

Próximo libro «Proyecto Hail Mary» (Andy Weir)

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