Tenía muchas ganas de leer algo de Joe Abercrombie. Sé que es uno de los autores de fantasía más importantes del momento y que vende muchísimo. Decidí empezar por su último libro, aunque sé que es el primero de una nueva trilogía, pensé que se no me gustaba mucho podía dejarlo ahí y si me encantaba pues ya vería qué leía después. Lo cierto es que ahora sé que acabaré leyendo todo lo que pueda de él.
La historia transcurre en una Europa medieval y alternativa. Cartago venció a Roma y en todo el Antiguo Imperio se hablan variantes del púnico en lugar del latín. La religión es el eje central del poder divino y terrenal pero se basa en una Salvadora que murió en una rueda, así que su representante es una Papisa y sus asistentes obispas y sacerdotisas. También hubo un gran cisma con la iglesia de Oriente donde los hombres no están por la labor de estar a las ordenes de mujeres. En ese contexto, lo países y reinos que forman Europa son bastante aproximados a los de aquella época, con algunas diferencia notables como que en el mapa está situado Atlantis en el suroeste español o que la ciudad más importante del oriente es Troya. Los elfos viven más allá de la frontera oriental de Europa. Son unos seres de enormes ojos, orejas puntiagudas, salvajes y comen humanos. Troya es la principal defensa y la punta de lanza en la lucha entre el «mundo civilizado» y la barbarie que representan.
La Ciudad Santa de la Iglesia se sitúa aproximadamente en el Vaticano que conocemos y se dedica a liderar cruzadas contra la amenaza elfa, el libro es una crítica mordaz al poder de la iglesia y a su papel en la vida y la política de lo terrenal. La iglesia promueve las 12 virtudes pero es consciente de que para resolver algunos asuntos, seguir los mandamientos divinos no suele ser suficiente, los ángeles ganan el discurso pero son los diablos los que hacen el trabajo sucio. Para ello crea la Capilla de la Santa Conveniencia donde un variopinto grupo de personajes están sometidos al poder de la papisa y se ven obligados a luchar por sus intereses.Vampiros, hombres-lobo, magos, elfos, hombres malditos, híbridos imposibles, trasgos… todas las criaturas mágicas o fantásticas que estamos acostumbrados a oír, y algunas más que no podíamos imaginar tienen cabida en el relato. La Capilla de la Santa Coveniencia recibe una orden de la papisa y no tiene más remedio que luchar por cumplirla. En este caso se trata de devolver al trono de Troya a su legítima heredera.
Que nadie espere encontrar descripciones de lugares o grandes pensamientos o inspiraciones. El ritmo es frenético, salen de una y se meten en otra, entre medias casi no tienen tiempo de filosofar mucho, por que en seguida les atacan otra vez y vuelta a empezar. Es un libro que se lee muy rápido y que me ha encantado por que es muy divertido y lleno de ironía y de diálogos tan naturales que a pesar de estar en un lugar tan extraño y fantástico me han parecido que cualquiera podría tener. El humor aunque un poco negro es muy inteligente y bastante gamberro, también hay lugar para la tensión sexual a veces resuelta, a veces no y a veces un poco alucinante, pero supongo que con tanta adrenalina es bastante normal. La historia en realidad la tienes que leer entre líneas y poco a poco ir desgranando la situación política que justifica tanta matanza entre las maldiciones y los diálogos que van teniendo los personajes.
Tengo que decir que me ha encantado Abercrombie, que desde ahora soy su fan, que espero con mucho interés la continuación de Los Diablos y que probablemente acabaré leyendo muchos libros suyos.

Próximo libro «Maite» (Fernando Aramburu)