El jardinero y la muerte

Este era un libro que tenía ganas y miedo de leer. Sabía que era un visión introspectiva del autor sobre la muerte de su padre. Mi padre murió hace un año y medio y creo que aún no lo he superado del todo, temía que al leer sobre este tema todo se me revolvería y lo pasaría mal pero al mismo tiempo había leído muy buenas reseñas del libro y me apetecía mucho leerlo y la verdad es que me alegro de haberlo hecho.

No es un libro que trate sobre la muerte, es un libro que trata sobre la vida, sobre la tristeza, el dolor y la alegría. El padre del autor, tras unas pruebas médicas, recibe una sentencia demoledora que no le da más que unas semanas de vida, ese último mes lo pasa en casa de su hijo donde poco a poco se va deteriorando sin perder la ironía a pesar del dolor y donde termina muriendo. El hombre era jardinero y Gospodínov va desgranando su vida, sus recuerdos y su enfermedad dando saltos en el tiempo, mientras el dolor por la despedida y la incertidumbre por el futuro sin él nos va guiando a través de las páginas del libro.

A pesar de tener la misma edad y enfermedad que mi padre cuando murió, no me ha resultado traumático leerlo. El libro no va sobre mi padre, la infancia y juventud en la Bulgaría soviética de este hombre, no se parece en nada a la posguerra en un cortijo andaluz que me viene a la cabeza cuando pienso en mi padre. Pero por muy diferentes que sean las vidas de cada persona, al final es la muerte la que nos hermana a todos y sobre todo a los que nos quedamos y sufrimos la pérdida. No he visto a mi padre reflejado en la muerte del padre del Gospodínov, me he visto reflejada yo en su dolor.

El libro se lee de un tirón, con capítulos muy cortos y sin un hilo director ya que la historia va dando saltos entre la vida, la enfermedad y los recuerdos de su padre y el duelo, la tristeza y la incertidumbre. A veces, cuando se hace muy duro, el autor recurre a anécdotas divertidas de su padre como salvavidas para poder seguir y nosotros con él podemos seguir avanzando un poco más.

Todo el mundo antes o después se tiene que enfrentar a la pérdida de las personas que le han visto crecer, que han sido los pilares en los que se ha sustentado gran parte de su vida. Todos lo sabemos y lo tememos pero cuando llega, las personas que somos después de la muerte de nuestros padres se gestan en ese periodo de duelo, en el que recogemos la vida que fue y nos enfrentamos a todo lo que vendrá sabiendo que ya no los tendremos más con nosotros.

Un libro precioso y muy recomendable.

Próximo libro «La casa de hojas» (Mark Z. Danielewski)

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